Agricultura para el desarrollo.

África es el continente dónde se encuentra la mayor parte de la tierra cultivable del mundo, concretamente el 60%.
Pero los datos que nos llegan muestran que una cuarta parte de la población sufre desnutrición. Mejorar las capacidades agrícolas es una solución necesaria para alimentar a la población, que además implica crear empleo.

Se estima que la mitad de los empleos creados antes de 2030 deberían concentrarse en zonas rurales, por lo que modernizar la agricultura y hacerla más atractiva para los jóvenes es el camino que se debe seguir.
Se deben crear puestos de tarbajo de calidad. Puestos que tengan sistemas de protección social, centros de salud, seguro médico… Puestos en los que se pueda trabajar para alimentar a una familia sin problemas.
Hay que ver la agricultura como una vía para que los jóvenes tengan perspectivas de futuro y renuncien a la emigración.

Hlamalani Ngwenya, más conocida como Hlami, es una sudafricana que trabaja como consultora internacional de desarrollo rural. Ella alienta a los jóvenes a descubrir el atractivo del campo y busca estimular a las nuevas generaciones para que tengan más oportunidades en el sector agrario.
Ella (Como el equipo de LegioAgro) es una emprendedora socail y se ha especializado en arcercar este mundo rural a los jóvenes y mujeres.
Ella se dio cuenta de que la media de edad del sector era de 60 años y era necesario que las nuevas generaciones cogieran el relevo. “El sector tiene mucho que ofrecer. Cada uno debe encontrar su nicho”, enfatiza.
La mayoría de los estudiantes dice que no les gustaría trabajar en el campo ya que la mayoría lo asocian con pobreza. Es nenesario mostrar a los jóvenes las diversas variantes que tiene el sector agrícola. Además gracias a las nuevas tecnologías el trabajo del campo cada vez es menos duro para los agricultores y con puestos de trabajo para nada parecidos a los que existian antiguamente.
Ngwenya está llevando adelante AgriCOOLture, una campaña para mostrar ese otro ángulo. Esta se basa en demostrar a los jóvenes todas las oportunidades que ofrece la agricultura, además de fomentar la igualdad de género.

Es necesario hacer más accesible el espacio agrícola y promover el sector más allá de la mala imagen estereotipada que tiene en muchos casos. La agricultura no solo significa producir cultivos en los campos o trabajar en pequeñas porciones de tierra, también existen otras funciones para apoyar la productividad del sector.
LegioAgro busca ser una de esas opciones que impulsen un crecimiento agrícola en un momento en el que cada vez menos personas están interesadas en un sector vital para la sociedad.

Sistemas SIG en Agricultura

Siempre se suele decir que “la información es poder” y en la agricultura esta frase cada vez cobra más sentido.

La búsqueda de eficiencia, productos diferenciados desde el origen, certificación, la rentabilidad y control de calidad hace que este sector cada vez se acerque más a la agricultura de precisión en la que la implementación de un sistema de información geográfica (SIG) se convierte en un factor clave.

Gracias a esta herramienta se puede recopilar gran cantidad de información y procesarla en tiempo real. GPS, sensores, drones, aplicaciones móviles y imágenes de satélites, son algunas de las muchas formas con las que se puede obtener información de un terreno. El usuario puede almacenar toda la información que desee ya sea tanto espacial (posición de cultivos, orientación, altitud…) como información no espacial (estado del cultivo, rendimiento, humedad…)

Una vez que la información es cargada a un SIG, se genera una base de datos que puede compartirse rápidamente mediante formatos de intercambio comunes o por internet.

Las siguientes son algunos de los beneficios de aplicar los Sistemas de Información Geográfica (SIG) a la agricultura:

  1. La precisión de los relevamientos permite aplicar productos fitosanitarios o manejar la densidad de siembra según las necesidades de cada lote o campo.
  2. La navegación sobre el terreno reduce las aplicaciones redundantes o evita la no aplicación, permitiendo, además, cubrir la mayor área en el menor tiempo posible.
  3. Es posible trabajar en condiciones de baja visibilidad, es decir, con lluvia, polvo, niebla u oscuridad, con lo cual aumenta la productividad.
  4. Conocer el mapa de rendimientos facilita la óptima preparación de las parcelas para siembras futuras según sus condiciones específicas.
  5. Desaparece la necesidad de “señalizadores” humanos en las tareas de aplicación aérea de productos fitosanitarios, aumentando la eficiencia del rociado y evitando las aplicaciones en exceso.

En definitiva, los SIG mejoran el trabajo de los técnicos y productores agropecuarios, al obtenerse mejores resultados a partir de la información recolectada y reducirse la obsolescencia de las maquinarias precisas por falta de conocimiento sobre sus potencialidades.

Big Data en Agricultura

Las explotaciones agrarias generan gran cantidad de datos en tiempo real que podrían ser gestionados por Big Data para la mejora de la productividad de los cultivos.

Gracias a la popularización de smartphones entre los agricultores y a la proliferación de redes inalámbricas de conexión a internet en zonas rurales, han proliferado tecnologías de sensorización para monitorizar el riego de los cultivos. Gracias a estos sistemas se recopilan grandes cantidades de datos y por ello son un buen ejemplo de como aplicar el Big Data a la agricultura.

Con la gran cantidad de información recogida es posible, si se trata de una forma inteligente, mejorar de forma significativa los beneficios de los agricultores y aumentar el margen.

El Big Data dentro de este sector podría además de centrarse en la recogida de información de los sensores, recoger datos de condiciones meteorológicas, topografía de la finca, tipo de cultivo y sus necesidades, etc. Y con todos ellos crear un plan de riego eficiente o incluso conocer la cantidad de fertilizante óptima que se debe usar.

 

Datos

Debido a la, cada vez mayor, preocupación de los agricultores por la falta de agua (y en algunos casos el aumento del coste de la misma), les ha llevado a buscar ayudas en la tecnología. Gracias a la creación de sondas inteligentes que se instalan enterradas en los terrenos de cultivo y que permiten monitorizar el nivel de agua, se pueden ofrecer mediciones en tiempo real y ayudar a un sector especialmente sensible con los cambios meteorológicos.

Algunos agricultores ya han implantado esta tecnólogía y utilizan un pequeño número de sensores (principalmente debido al coste) para medir al instante los niveles de agua en el subsuelo. Toda esta información queda recogida en una base de datos que el agricultor puede consultar en cualquier momento tanto desde su ordenador, como desde su smartphone o tablet, evitando que el agricultor deba desplazarse a su finca.

Big Data en la agricultura

Actualmente existen numerosas soluciones en este ámbito. Desde las que solo te muestran datos meteorológicos, hasta las que representan (en forma de mapas o gráficas de tiempo), cuándo, cómo y donde se debe regar, como el sistema de LegioAgro.

Pero esto no es todo, la recogida de datos a través de sondas enterradas se puede complementar con la información registrada a través de los cientos de sensores que los principales fabricantes de maquinaria agrícola llevan integrando en sus equipos desde hace una década. Toda esta información, debidamente gestionada, puede ayudar a la toma de futuras decisiones en aras de mejorar la productividad de los cultivos.

También se puede obtener información de grandes bases de datos abiertas de diversos gobiernos como el de Estados Unidos. Estas guardan mucha información, como datos climatológicos, composiciones de suelos e imágenes por satélites.

Todo esto se puede complementar con imágenes en tiempo real en alta definición captadas por la gran cantidad de drones que se están empezando a utilizar en este sector. Gracias a ellos los costes de fotografía son mucho inferiores a las realizadas con aviones tradicionales.

 

Gestión de la información

Los agricultores ven muy complicado la integración y utilización de estos datos, debido a las dificultades que supone la creación de la infraestructura necesaria para gestionar y analizar la información.

Por este motivo cada vez más y más empresas están desarrollando soluciones para este sector debido a que está surgiendo un nicho de mercado importante.

Las grandes empresas, como IBM o Intel, también encuentran mucha competencia en start-ups como LegioAgro u otras con origen en Silicon Valley.

 

La recopilación de datos es la parte más importante de esta modernización agrícola que está sucediendo. El desarrollo de estos sistemas precisos, simples y a un bajo coste, es una de las preocupaciones de muchas empresas del sector.

Pero toda esta recopilación de información no sirve de nada sin no sabemos utilizar los datos recogidos. Analizar los cultivos para conocer sus necesidades permite adaptar de una forma más precisa la estrategia a seguir.

“Si incrementamos nuestro conocimiento del olivar, podremos entender mejor qué factores afectan más directamente a la producción, determinar fechas óptimas de recolección, determinar los niveles nutricionales óptimos del cultivo y los tratamientos necesarios, y estimar la cosecha en cantidad y calidad” – Ramón Rivera.

La principal dificultad que se encuentra en este sector es la de predecir y anticiparse a diversos sucesos que comprometen los cultivos. Con una correcta gestión de todos los datos recogidos se pueden evitar problemas fatales para el sector como temporadas de grandes sequías.

 

Un último problema es la legislación, sobre todo en el aspecto de la privacidad de los datos recogidos. La norma debería proteger la privacidad de los datos que generamos, pero a la vez compartirlos para favorecer la evolución del sector agrícola.

Modernización agrícola

Es un hecho que debemos disminuir nuestra desbocada huella ecológica. Producir no solo implica extraer recursos, transportarlos, transformarlos, distribuirlos, consumirlos, sino que hay un paso importante que no debemos olvidar, gestionar los residuos que se van generando en todos y cada uno de los pasos anteriores.

La producción de alimentos es una actividad que se desarrolla en buena parte de la tierra emergida, según datos de la FAO, un 38 % de ésta. Este porcentaje incluye tanto pasto para producción animal, más del 60%, y lo que sería tierra cultivada, propiamente.

El paisaje es un recurso híbrido por naturaleza, ya que tiene un sustrato físico y otro cultural y localizado, y esta relación todavía existe y da de comer, al menos al 50% de los seres humanos. Entraría dentro de la categoría de la agricultura de subsistencia, pero es un tipo de agricultura que en Europa ya no existe.

Nuestro modelo actual es el fruto de lo que llamamos “revolución verde”. Esta revolución consiste en aumentar la producción por superficie a costa de nuevos factores como fertilizantes, maquinaria, energía, etc. De esta forma se ha simplificado la forma de conseguir alimentos.

De esta forma se paso de un agricultor a un empresario agrícola, de cultivos variados a especializarse en uno o pocos cultivos y de conseguir alimento a conseguir productos que hasta se cotizan en mercados financieros. Es un sistema que encaja en el mercado y externaliza los costes ambientales consiguiendo un deterioro evidente de los agroecosistemas naturales  debido a el consumo de más energía de la que realmente contiene el alimento.

Hemos pasado de producir alimentos a producir mercancías comestibles.

Los tres recursos más amenazados a nivel global por la actividad agrícola, son: agua, suelo y biodiversidad.

  • Agua

Se debe ir a un consumo ajustado a la disponibilidad real. El principal consumidor, por encima del 70- 80 % de todo el consumo de agua, corresponde al regadío. A pesar de que muchas cuencas hidrográficas son deficitarias, el regadío sigue creciendo. Ese consumo de agua por encima de las disponibilidades conlleva sobreexplotación y salinización de acuíferos, desecación de lagunas y zonas húmedas, pérdida de biodiversidad…

  • Suelo

Hay que tomar medidas para evitar las toneladas de tierra fértil que se pierden cada año por las prácticas de cultivo a suelo desnudo. Y pérdida de suelo fértil por el urbanismo. Esta pérdida por el urbanismo desaforado es aún más grave que la pérdida por erosión.

  • Pérdida de biodiversidad

Se ha perdido a lo largo del Siglo XX más del 90 % de la biodiversidad agrícola.  Eso nos hace mucho más frágiles frente a incidencias como plagas, enfermedades o frente al cambio climático.

 

Nuestro proyecto se centra principalmente en el problema del agua y conseguir modernizaciones en el regadío que realmente consigan un mejor aprovechamiento del agua en los cultivos. De esta forma además de ayudar a reducir los costes a los agricultores, conseguiremos ayudar a mejorar las condiciones de los ecosistemas.

Revolución agrícola

La agricultura ha sufrido en los últimos 100 años 3 revoluciones que la han llevado a ser la actividad tal y como la conocemos ahora mismo.

La agricultura es un sector que ha ido incorporando las tecnologías ya consolidadas en otras industrias. La primera revolución fue el cambio de la tracción animal por la tracción mecánica.

La segunda comenzó con la creación de fertilizantes de síntesis que potenciaban el crecimiento de los cultivos de una forma nunca antes vista. Tras la Segunda Gran Guerra, se comenzó a mejorar las plantas de los principales cultivos del mundo. La Revolución Verde llegó y avanzó hasta lo que llegamos a la actualidad.

Y ahora mismo, estamos inmersos en una nueva revolución agrícola. La Revolución de los Datos ha llegado a la agricultura. Ha llegado la Agricultura 4.0.

La aplicación del Big Data a la agricultura, según un informe de Rabobank, aumentará el valor de la producción de alimentos hasta superar los 10.000 M$ al año. Este informe no ha pasado desapercibido para los grandes actores del sector y tenemos verdaderos planes de futuros en los que la inversión en agricultura digital se cuenta por millones.

Incluso la UE ha visto el potencial del Big Data, y numerosos informes destacan tres tendencias, por encima de las demás, que más van a afectar a la agricultura de aquí a 2030: la agricultura de precisión, la automatización y la integración/cooperación. Ni que decir tiene que las dos primeras se alimentan de datos para poder ser una realidad.

Ventajas:

  • Mayor producción, se ha conseguido aumentar los rendimientos de las cosechas cerealistas hasta un 0,44 t/ha.
  • Reducción de insumos, es posible reducir el consumo entre un 10-20%.
  • Analiza global, actúa local: el Big Data permite recoger datos de toda tu explotación agrícola, analizarlos y devolverte el análisis por parcelas.
  • Cosechar en el momento oportuno.
  • Integración de datos, para tener mayor precisión en la toma de decisiones.
  • Protección de la renta del agricultor, para asesorar al agricultor cuando vender su cosecha para obtener un mejor precio.
  • Reducción del desperdicio alimentario.
  • Análisis de las tendencias de consumo permitiendo ajustar cosechas.
  • Mejora de la trazabilidad gracias a que los datos asociados a un producto son como el ADN del proceso de obtención.

Con nuestros sensores recogeremos datos para ayudar en la toma de decisiones de los agricultores en tiempo real y conseguir muchas de las mejoras anteriormente citadas.

Con LegioAgro se avanza hacia la Agricultura 4.0.

 

 

Nueva era de la agricultura

Drones, robots de ordeño, vehículos autónomos, captores inteligentes, biovigilancia, intercambio de datos: las nuevas tecnologías están cubriendo, a una velocidad asombrosa, casi todas las áreas de la producción agrícola.

Hoy existen drones que detectan plagas o calculan las necesidades específicas de abono y nutrientes que requiere una labranza a gran escala. Las lechugas cultivadas fuera de la tierra, cuyas raíces son alimentadas por un sistema automatizado que les provee nutrimentos 100% ecológicos, son un buen ejemplo.

Todo esto no es ciencia ficción, son las nuevas herramientas de la agricultura de precisión que se están tornando indispensables en las granjas suizas que buscan más eficiencia y productividad.

“La verdadera revolución se centrará en las cosechas y en la gestión de datos agrícolas relacionados con ellas. Y no hablo de un horizonte distante. Esta transformación producirá el próximo año, al menos en el caso de Suiza”, afirma Francis Egger, miembro de la Unión Suiza de Agricultores, el grupo paraguas más poderoso del sector agrícola helvético.

 

Pero este proceso evolutivo no está exento de riesgos, advierte Francis Egger. Aquellos que controlen los datos podrán controlar el mercado. Y hay que evitar que el agricultor se vuelva un simple obrero para las organizaciones más grandes.

También existe el riesgo de que los agricultores dependan cada vez más de los gigantes de la electrónica y de la industria agroalimentaria, que invierten masivamente para mantenerse entre los punteros en la implacable carrera de la agricultura 4.0.

“La Confederación, los cantones y los organismos agrícolas deben actuar rápidamente para evitar que los campesinos se vuelvan rehenes de las multinacionales que ocupan una posición dominante en el mercado”, anota Francis Egger.

 

Defensor de una visión liberal de la agricultura, Johann Schneider-Ammann (ministro suizo de Economía y Agricultura) se rehúsa a fijar reglas estrictas en materia de utilización de datos agrícolas. “Hay que dejar el mayor tiempo y espacio posibles para adquirir experiencia y extraer las primeras enseñanzas”

 

En definitiva, estamos en un momento clave para la agricultura, un momento en el que están surgiendo muchas tecnologías que traerán numerosas facilidades para los agricultores, pero debemos recorrer este camino con precaución para evitar que las grandes compañías, tanto tecnológicas como agrícolas, sean las que tomen todas las decisiones.

 

Desde LegioAgro intentamos crear una Base de datos libre y disponible desde cualquier lugar y dispositivo para que todos los usuarios puedan servirse de toda nuestra experiencia a la hora de tomar decisiones.

Recuperación Rural

Los datos que ilustran sobre la importancia del sector agroalimentario en la provincia y en la comunidad indican que en Segovia las empresas de este ámbito representan el 12% del producto Interior Bruto, por encima de la media de Castilla y León, y suponen el 15% del empleo provincial, aunque en el ámbito de la industria las agroalimentarias suman el 40% de los puestos de trabajo. Lo subrayó este lunes el vicepresidente de la Federación Empresarial Segoviana (Fes), Ángel Luis Llorente, al apuntar que «la innovación forma parte de la esencia de las empresas» en la apertura de la jornada dedicada a ‘La Transformación Digital en el Sector Agroalimentario.

Bien lo sabe Carlos Piñero, director de Pigchamp Pro Europa. Si Holanda, con un territorio pequeño y ganado al mar y con un clima menos bonancible que el de España, es ya el segundo exportador mundial de alimentos, gracias en parte a la digitalización y modernización de las explotaciones agrarias, España tiene aún mucho campo por explotar para optimizar sus producciones. Piñero declaró que el sector primario ya está inmerso en la digitalización. «Está pasando. No es algo de lo que ninguna empresa pueda escapar, el desafío es traerlo a las particularidades del sector agroalimentario, hay países que lo están haciendo muy bien y aquí tenemos todos los elementos para que pase también».

Ya hay muchas tierras agrícolas que se están empezando a llenar de sensores, que utilizan datos de satélite (el ‘open data’) que recoge a diario las mediciones de cómo crecen los cultivos. Es tan atractivo que cambiará y mejorará mucho los modos de producción.

Dos principios «irrenunciables» en este sector serán ser más eficientes y tener más calidad, «y la digitalización ayudará a ambas cosas y a poder demostrarlo, que ahora de cara al consumidor es fundamental», apostilló Piñero.

 

Un inconveniente es la, todavía, difícil implantación de la banda ancha en el medio rural, aunque Lassalle cree que mejorará y que «va a ser un factor de asentamiento de la población, de recuperación del mundo rural», afectado por una despoblación, por la emigración a las grandes ciudades y por «un urbanismo agresivo» que ha hecho surgir «la necesidad de muchas personas de volver a reencontrarse con el mundo agrario, con el campo».

La ampliación de las redes de comunicación y la extensión de la banda ancha contribuirán a asentar población y evitar el aislamiento territorial, a la vez que impulsarán la modernización de la obsoleta economía del medio rural, explicó Lassalle.

 

LegioAgro busca evitar que los pueblos “mueran”, gracias a la implantación de nuevas tecnologías que hagan más atractiva la vida rural para los nuevos agricultores.

El uso del agua en la agricultura de regadío

En las zonas semiáridas y áridas del planeta, la agricultura de regadío es el principal destino del agua. Hay que distinguir entre el uso y el consumo del agua. Un litro de agua puede usarse y reutilizarse para navegar, generar electricidad o ducharse, pero ese mismo litro sólo puede consumirse una vez y no puede reutilizarse. El regadío reproduce artificialmente estos procesos ya que los cultivos bien regados y expuestos a climas secos y cálidos tienen una elevada “evapotranspiración” (evaporación del suelo y transpiración de las plantas).

Por ello, se dice que el regadío consume mucha agua. Pero, la cantidad de agua que se consume está relacionada con la cantidad de alimento que se produce.  En consecuencia, si se disminuye la cantidad de agua que se consume en el regadío, se disminuirá la cantidad de alimento producido en el mismo (Aunque esto no es completamente cierto).

En muchas ocasiones al regar un cultivo se utilizan cantidades de agua muy superiores a las que el cultivo consume. Los sitemas de riego no son completamente eficientes y por lo tanto, el regadío siempre usa más agua que la que consume, y el agua aplicada y no consumida vuelve al río o al acuífero (lo que se llama “aguas de retorno del riego”), y lo hace con una pérdida de calidad. La contaminación de las masas de agua por sales, fertilizantes y pesticidas provenientes del regadío es un problema creciente en muchas áreas del mundo.

Desde la investigación se trabaja para conocer con precisión las necesidades de agua de los cultivos, para obtener el mejor resultado de las tecnologías de riego disponibles, y para desarrollar nuevas tecnologías capaces de mejorar la aplicación del agua. Así, técnicas micrometeorológicas, de teledetección, de dinámica de fluidos computacional y de simulación de riegos y cultivos se aplican sistemáticamente para optimizar el uso y consumo de agua en el regadío. Además se trabaja en conocer la contaminación producida por el regadío.

Para conseguir una mayor precisión en los sistemas de regadío, un primer (gran) paso es la monitorización en tiempo real. Desde LegioAgro estamos trabajando en la creación de todos estos sistemas para que sean sencillos, precisos y con un bajo coste para el agricultor.

 

 

 

LegioAgro para impulsar la agricultura de regadío.

Producir más con menos recursos. Es el reto que dio vida a ‘LegioAgro’, una idea que se fraguó en León y que hoy se ha constituido en una empresa de base tecnológica que desarrolla su actividad en el sector agrícola.

Un proyecto que nació de la mano de unos jóvenes leoneses, emprendedores y entusiastas que a base de ensayo y error impulsan una agricultura inteligente a través de un sistema que automatiza los riesgos conforme a la necesidad del cultivo.

Un sistema pensado para la optimización de los cultivos de la agricultura extensiva, con un ahorro de coste y el aumento de su rentabilidad a través de un prototipo que determina los niveles de humedad, las necesidades híbridas y motoriza el cultivo.

De esta forma, se evitaría el sobreriego que actualmente presentan los cultivos de cereales por encima del 50%, que en el caos de la remolacha supera el 60%, según un estudio realizado por estos jóvenes que determinará un ahorro de en torno a 70 euros por cada hectárea cultivada.